viernes, 23 de julio de 2010

Retales de una vida

Hay días buenos y malos, días en los que hubiese deseado no haber despertado, otros que quisiese fuesen interminables, días que sin saber como ni cuando cambian totalmente de sentido y días que simplemente carecen de el. Días felices, tristes, complejos, corrientes, interminables, cortos, días que pueden marcar una vida, o días que simplemente la rellenan. Somos los días que vivimos, como los vivimos y con quien los vivimos.

Cada una de las personas con las que compartimos cada segundo, cada hora, cada día, le dan forma y sentido a nuestra vida, sí, incluso ese que nos vende el periódico, o nos pone el café como a nosotros nos gusta o la copa el sábado noche, sin que le haga falta preguntarnos. Con un hecho tan simple te hace sentir que existes, que se fijó en ti, que no eres uno más.

Me gusta pensar que si hoy soy como soy es por que durante mi vida he conocido a todo tipo de gente, y de cada uno he aprendido algo, a veces queriendo otras sin querer, a veces una frase que me ha hecho pensar otras un hecho, una actitud o un gesto. He de dar gracias por todos esos retales de vidas que hoy dan forma a mi carácter y que me han sido cedidos de forma involuntaria.

Gracias a ti por ser.

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